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Astrocitos y Depresión: El Descubrimiento Chileno que Ofrece Nueva Esperanza

“No estábamos buscando una cura para la depresión, pero encontramos una pieza clave que podría cambiar la forma en que tratamos esta enfermedad”, comenta el Dr. Jimmy Stehberg en una entrevista reciente. Tras más de una década de investigación en el Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad Andrés Bello, el equipo liderado por el Dr. Stehberg ha realizado un hallazgo revolucionario que podría transformar la manera en que entendemos y tratamos la depresión.

La depresión afecta a más de 280 millones de personas en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es una enfermedad compleja y multifactorial que no siempre responde a los tratamientos convencionales, como los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) o la terapia cognitivo-conductual. A pesar de los avances médicos, muchos pacientes experimentan efectos secundarios indeseables o no obtienen alivio significativo.

Sin embargo, la investigación del Dr. Stehberg podría marcar un antes y un después en la psiquiatría moderna.


El Papel Olvidado de los Astrocitos

Durante años, las investigaciones sobre la depresión se han centrado casi exclusivamente en las neuronas y los neurotransmisores. Sin embargo, el equipo del Dr. Stehberg tomó un camino diferente al enfocar sus estudios en un tipo de células cerebrales que históricamente han sido consideradas meramente de soporte: los astrocitos.

“Siempre se pensó que los astrocitos eran las ‘niñeras’ de las neuronas, encargadas solo de mantenerlas sanas y limpias. Pero descubrimos que tienen un rol mucho más activo en la comunicación cerebral de lo que se creía”, explica Stehberg en una entrevista para La Tercera.

Los astrocitos son células gliales en forma de estrella que, entre otras funciones, ayudan a regular el equilibrio químico en el cerebro. Lo que el equipo descubrió es que, bajo situaciones de estrés crónico —un factor de riesgo conocido para la depresión—, los astrocitos comienzan a liberar descontroladamente sustancias químicas como el glutamato y la D-serina.

Estas sustancias sobreestimulan los receptores NMDA en las neuronas, desencadenando síntomas depresivos como la anhedonia (incapacidad para sentir placer), la fatiga crónica y el aislamiento social.


Cacotelina: La Molécula del Futuro

El mayor avance de la investigación fue la identificación de una molécula llamada cacotelina, capaz de bloquear la liberación descontrolada de estas sustancias desde los astrocitos.

“Cuando administramos cacotelina en modelos animales, observamos que los síntomas depresivos desaparecían en minutos”, señala Stehberg en declaraciones a Cooperativa Ciencia.

Esto representa una diferencia abismal frente a los antidepresivos tradicionales, que suelen tardar semanas en mostrar efectos positivos. Además, la cacotelina no actúa directamente sobre las neuronas, sino que regula la actividad de los astrocitos, lo que podría reducir los efectos secundarios asociados a los medicamentos actuales.

En palabras del Dr. Stehberg: “Estamos atacando la raíz del problema antes de que se desencadene la tormenta química en el cerebro.”


Un Potencial Más Allá de la Depresión

Aunque la investigación se centró inicialmente en la depresión, el descubrimiento abre la puerta a tratar otros trastornos psiquiátricos relacionados con la disfunción de los astrocitos y el desequilibrio químico en el cerebro, como la ansiedad crónica o incluso ciertas formas de esquizofrenia.

En una entrevista con The Clinic, Stehberg destacó este potencial: “Si logramos controlar la liberación de neurotransmisores desde los astrocitos, podríamos intervenir en un rango más amplio de enfermedades mentales. Es una nueva frontera en la neurociencia.”

Además, al tratarse de una intervención que actúa en las etapas tempranas del proceso neuroquímico, podría no solo tratar, sino también prevenir episodios depresivos en personas con predisposición genética o expuestas a altos niveles de estrés.


Seguridad y Estudios Clínicos

Aunque los resultados en modelos animales son prometedores, el Dr. Stehberg insiste en la necesidad de cautela. “Estamos en las etapas iniciales. Antes de pensar en su uso humano, debemos asegurarnos de que la cacotelina sea segura y eficaz en ensayos clínicos rigurosos”, remarcó en una conferencia reciente.

Las pruebas en animales no mostraron efectos secundarios significativos, y los síntomas depresivos remitieron de forma sostenida tras la administración de la molécula. Sin embargo, las pruebas en humanos serán cruciales para determinar su viabilidad como tratamiento aprobado.

En este sentido, el equipo ya ha iniciado conversaciones con laboratorios farmacéuticos para financiar los ensayos clínicos, lo que podría llevar varios años antes de que el fármaco llegue al mercado.


El Futuro del Tratamiento de la Depresión

Si los ensayos clínicos confirman su efectividad, la cacotelina podría revolucionar la psiquiatría moderna y mejorar la vida de millones de personas que actualmente no encuentran alivio con los tratamientos existentes.

Además, este descubrimiento resalta la importancia de mirar más allá de las neuronas y explorar otros tipos celulares en el cerebro. “Hemos estado viendo solo una parte del iceberg. Los astrocitos podrían ser la clave para entender muchos trastornos mentales que aún nos resultan un misterio”, afirma Stehberg.

El potencial también se extiende al desarrollo de terapias más rápidas y efectivas, reduciendo la brecha entre el inicio de los síntomas depresivos y el alivio significativo, algo que podría incluso salvar vidas en situaciones críticas.


Conclusión: Una Luz de Esperanza

La investigación liderada por el Dr. Jimmy Stehberg ofrece una nueva perspectiva sobre la depresión y su tratamiento, enfocándose en un área del cerebro que había sido ignorada durante décadas. El descubrimiento de la cacotelina no solo abre nuevas posibilidades terapéuticas sino que también redefine nuestra comprensión de los procesos químicos subyacentes a los trastornos mentales.

En un mundo donde la depresión es considerada una epidemia silenciosa, avances como estos nos dan esperanza. Como concluye el propio Stehberg: “Estamos más cerca de comprender los intrincados caminos del cerebro y, con ello, ofrecer soluciones reales a millones de personas que sufren en silencio.”

Referencia: “The role of astrocytes in depression, its prevention, and treatment by targeting astroglial gliotransmitter release”

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